Voy a aprovechar estas circunstancias para presentar la alternativa al régimen hegemónico que gobierna Argentina, antes del inicio del período formal de campaña que establecen nuestras leyes electorales. En la exposición vamos a plantear los puntos que el espacio político que represento va a llevar a la arena electoral.En primer término, quiero decirles que tenemos un sueño inmenso para la Argentina, un sueño valioso y posible, que está lleno de expectativas racionalmente fundadas. El mundo vive una circunstancia extraordinaria de crecimiento, que tal vez por ser contemporánea no la percibamos en toda su dimensión. Es una época para la humanidad en que los niveles de vida han crecido a la mayor velocidad en la historia del mundo. Hace cuatro o cinco años que el mundo crece a un ritmo vertiginoso y ha entrado en un ciclo de excepcional valor que en particular afecta a la Argentina de una manera extremadamente favorable. Por eso nuestro planteo es de un enorme optimismo. Le planteamos al país hacer una Argentina sin pobres, próspera, que en una generación pueda alcanzar el nivel de vida de España. Planteamos la posibilidad de ser capaces en esas circunstancias, de crear la base material para que el potencial intelectual, espiritual, artístico de nuestra sociedad se pueda expresar en toda su magnitud y los talentos queden liberados para ejercer desde nuestro país ese inmenso foco de atracción, ese magneto que supimos ser en las épocas más exitosas de nuestra Patria. Esa época de glorias pasadas es posible reeditarlo. Es posible que la Argentina vuelva a ser un espacio de oportunidades, logros, prosperidad. Como dice la Constitución de los Estados Unidos, forma parte de ese sueño que es al mismo tiempo un derecho a la felicidad, que es natural al ser humano. El sueño de la prosperidad hoy está al alcance de Argentina, por las circunstancias excepcionalmente favorables. El costo de oportunidad va a ser hacer las cosas bien, en vez de utilizar este tiempo para anestesiar a la sociedad, crear un sistema clientelístico, feudal, degradante, malogrando la mayor oportunidad de nuestra Patria para prosperar. Siempre estamos entre el riesgo y la oportunidad. La oportunidad de la prosperidad y el riesgo de malograrla con el populismo que hoy nos degrada.¿Cuáles van a ser los ejes sobre los cuales vamos a convocar a los argentinos? En primer lugar, que nosotros no tenemos un doble discurso ni un discurso espurio. Nos van a escuchar decir lo mismo en público y en privado. Somos de una sola pieza. Creemos en la lealtad y en las convicciones. Creemos que la reputación y la confianza son atributos esenciales para el desarrollo de la sociedad argentina. Uno de los dramas de nuestra Patria es la pérdida del respeto por los liderazgos, la sensación de que la mentira, la hipocresía y el cinismo son atributos valiosos. Nosotros venimos a reconstruir la conducta y la confianza en los liderazgos. Y lo vamos a hacer con la coherencia y consistencia con que sostenemos en momentos de gran adversidad, una línea de conducta.El segundo punto que estará en el corazón de nuestra propuesta es la ética del trabajo, en una sociedad que ha sido degradada por el clientelismo. Me refiero a la ética del trabajo que no es sólo del trabajo material, sino también del estudio. En última instancia, se trata de devolverle a la sociedad la idea de que las recompensas están vinculadas al mérito y esfuerzo. No habrá para nosotros derechos sin obligaciones. No habrá ambigüedad en las definiciones. Vamos a confiar en el mérito del trabajo honesto, en la prosperidad nacida del esfuerzo, talento. No del privilegio, la prebenda, los favores gubernamentales, el clientelismo. Este valor es muy importante para nosotros. Ustedes saben que no tengo temor de enfrentar la verdad por cruda que sea. Porque sobre ella y sobre la confianza vamos a reconstruir el prestigio y la reputación que han sido tan dañados por conductas del pasado. En ese sentido, no puede ser lo mismo aportar para la propia jubilación que no hacerlo. Las jubilaciones nacidas de la demagogia han generado el sentimiento de que da lo mismo cumplir la ley o no hacerlo. Creo que sobre los principios y sobre la coherencia vamos a reconstruir la confianza en nuestras instituciones y líderes.El tercer punto se relaciona con la necesidad de promover la eficacia en las políticas públicas. Argentina es hoy un Estado muy poco eficaz. En el área Educación ha habido una gran desvalorización del mérito y el esfuerzo, el objetivo ha sido “contener” a los educandos, no educar en los valores, capacitar. Por eso descubrimos en los fracasos en los exámenes de ingreso a las universidades un sistema colapsado, que no funciona y que gasta mucho dinero. Vamos a volver a instaurar la idea sarmientina de que la Educación debe cultivar los sentimientos y conocimientos, y de que la clave del sistema educativo es lo que somos capaces de lograr en nuestros ciudadanos. El déficit que tengamos en esa área va a repercutir en todo el desarrollo de la sociedad. Nuestro modelo es opuesto al de Filmus, el cual está basado en el centralismo y corporativismo, los intereses de los “proveedores” de la Educación. Nosotros nos centramos en la calidad del estudiantado, en utilizar todo el potencial de la sociedad argentina para obtener calidades que el mundo valora y que generan oportunidades. En materia de Salud, Argentina está ahogada por el corporativismo, por los Moyano y compañía. Está copado por la ineficiencia y el trato desigual. Nosotros vamos a devolver el trato igualitario, el acceso igualitario al seguro de salud. Vamos a ir a buscar, con el gasto que realiza hoy Argentina en Salud, un sistema de calidad, y no el sistema degradado que embrutece a la población, enriquece a los caudillos sindicales y se traduce en un colapso de los sistemas de prestación. En materia de Seguridad, habrá un cambio central. No podemos arreglar el terrible problema que tenemos hoy en el país en esta área, si tomamos la actitud de ir a pedir perdón a los victimarios. La Seguridad tendrá como eje proteger a la familia, a las mujeres y hombres honrados y respetuosos de la ley. El Estado debe asegurar la seguridad de los ciudadanos, el monopolio del uso legitimo de la fuerza. Vamos a restablecer los valores. No es lo mismo ser honrado y respetuosos de la ley que violarla. No es lo mismo estar enfrentado a las fuerzas que detentan el monopolio del uso de la fuerza que integrarse a las actividades.Vamos a restablecer el valor básico que es la ley y el orden y que se resume en esa regla que tal vez parece dura pero que nos iguala: El que las hace, las paga.No vamos a tener temor de decir que vamos a hacer respetar la legalidad. Sin ese principio no hay Estado de derecho ni democracia. Hay prepotencia, anarquía. La gente, en la desesperación y ante la mafia y prepotencia, reacciona como reaccionó ayer en Santa Cruz. El resultado final de esas patotas que responden al gobierno es la anarquía, la anarquía que hoy se vive en Santa Cruz y la misma que asoló el barrio de Constitución recientemente.En mis palabras no dejarán de ver el vigor y la firmeza. Nosotros iremos a buscar la Presidencia de la Republica para ejercerla con todas las facultades que la Constitución le otorga al Presidente. El poder no va a ser desafiado. Esa noción es vital y debe ser comprendida y aceptada. No debe haber ninguna ambigüedad al respecto. El Estado de Derecho debe restablecerse con sus libertades, atributos. Fíjense que recién ahora, cuando los escraches han llegado al entorno del Presidente, se ha empezado a repudiar la violencia por mano propia.Nosotros repudiamos esa situación ayer, hoy y lo hacemos cuando les toca a ellos. Porque no defendemos el régimen de libertades para nosotros, queremos que cubra a toda la Republica. En la misma línea, creemos que se debe armar un sistema que sea permanente para la República. Hablamos de un desarrollo sustentable. Y lo digo en primer lugar porque eso ha dado lugar a muchas acciones demagógicas. Y nosotros no vamos a hacer de la campaña electoral un residuo de la demagogia. Queremos devolverle a las generaciones futuras, al menos lo que recibimos. Y nos preparamos y disponemos a terminar con la lacra que ha hecho del Medio Ambiente, en particular en la mega urbe de Buenos Aires una catástrofe de inconcebibles dimensiones. No vamos a ir a buscar conflictos con nuestros países vecinos. Vamos a dar una respuesta integral al problema del Medio Ambiente entendido como un capital básico de un país que aspira a ser desarrollado, como dije al principio: una Argentina sin pobres.En materia de políticas públicas, vamos a devolver racionalidad a nuestra infraestructura. Me acompañan aquí prestigiosas figuras del partido y quiero señalar al ingeniero Castor López, que va a ser responsable en la campaña electoral de los temas económicos de nuestra propuesta. La situación argentina en materia de infraestructura es catastrófica. Quizá fácilmente visualizable en lo que es el equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas. Presten atención a la carta de la madre del teniente muerto, volando sobre la base aérea de Tandil. En su carta dice al Presidente el colosal descuido que nuestra infraestructura tiene. El colapso es evidente también en nuestro sistema de radares, en la infraestructura vial, en los cortes de luz por barrios en Córdoba. Vamos a decir al país: basta de improvisación. Daremos una infraestructura racional, preparada para aprovechar las oportunidades. Esto no es posible mediante la destrucción por parte del Gobierno, del capital acumulado previamente. Aquí se han comido las reservas eléctricas, de gas y de petróleo. Destrozaron el Medio Ambiente y la infraestructura. Si quieren saber qué le espera a la República, miren en el espejo de Santa Cruz. Allí está. Nadie espere que hagamos una campaña pusilánime o negadora de la realidad. Tal vez nos falten medios económicos, pero tendrá una reciedumbre que será inolvidable. El país necesita que no nos achiquemos, que no nos amilanemos, que le digamos la verdad. Porque hay una inmensa oportunidad, pero no la lograremos jamás si no le decimos al país cuáles son los dilemas que debemos enfrentar. No vamos a ganar con un discurso y gobernar con otro. Vamos a tener la legitimidad histórica que necesita Argentina, de que se le siga diciendo la verdad, y que está confiada en estas ideas y propuestas para darle el futuro, la prosperidad.En materia de Política Exterior vamos a dejar de estar subordinados al tío Hugo. Vamos a dejar de depender del caudillo y reganar la autonomía, volver a poner en el centro de nuestra política exterior el criterio de los intereses y principios que deben orientarla. En vez de buscar la agenda de conflictos con los países vecinos, vamos a buscar una agenda de paz. Vamos a poder decirle al mundo: aquí una zona sin riesgos, con oportunidades magnificas. Vamos a hacer de Argentina el gran magneto de las inversiones. Nuestro país captaba el 16% de las inversiones provenientes de América Latina y hoy capta el 5%. El 2,7 % del volumen mundial y en el presente menos del 0,5 %.Esa es la señal clara, simple, de que estamos perdiendo las oportunidades. Es difícil encontrar un país más bendecido por las oportunidades que el nuestro. La Política Exterior va a estar en el centro de las definiciones, al igual que el criterio del mérito y el esfuerzo, la decisión de restablecer el imperio de las instituciones, la Constitución y las leyes. Ya tendré muchas ocasiones de hacer los discursos apasionados, que forman parte de la motivación y entusiasmo que la política debe tener. No creo en la política llena de eufemismos y de evasivas. Acá va a haber olor, color y sexo. No puede haber indiferencia. No va a haber gobernabilidad en la Argentina si el que está no está para hacerse cargo. Y en ese marco de firmeza, vamos a llamar a la concordia. El país está crispado, dominado por el odio, el antagonismo, el llamado al rencor y a la venganza. Pero no llamamos a la concordia del que se rinde, del cobarde, del genuflexo. Vamos a llamar a la concordia del brazo extendido. Como decía Alberdi: basta de degollarnos, para crear una Patria grande. Ese va a ser el mensaje, con la lucidez y la inteligencia de Alberdi, el talento de Sarmiento, con la firmeza de Roca, con la transparencia y la honestidad de Alem, con la eficacia y distinción de Alvear, con el calor del tribuno de Lisandro de la Torre, con la racionalidad y preparación de Juan B. Justo, con el talento de Frondizi, con el ascetismo de Illía. Con todo eso vamos a llamar a construir la República próspera que la Argentina se merece. Muchas gracias.
Sergio Miranda
- Soy como usted, vecino de Guaymallén.
- Tengo 38 años y soy escribano. Como senador fui presidente del Bloque Demócrata y de la Comisión Bicameral de Seguridad. Fui director de la Penitenciaría Provincial. Soy profesor de Derecho y cursé los posgrados de Historia de Mendoza y de Políticas y Gestión Pública de la UNC. El Partido Demócrata me postula como candidato a intendente de Guaymallén. Sería bueno que expresara su protesta y su propuesta, con respecto a los temas que a todos nos preocupan. Abramos el juego e involucrémonos.
miércoles, 20 de junio de 2007
Discurso de Ricardo López Murphy
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